12.6.16

{ Amor (trágico) lo llaman...}

Amor mío…

Yo mirando hacia el mar, tú hacia la montaña…
En nuestras espaldas ya frío el sudor que ayer lamíamos, y nos sabía a algodón de azúcar, a cielo comido a bocados en la feria de nuestros cuerpos.

Amor mío…

Yo caminando hacia las profundidades del océano, buscando que mis pulmones guarden siempre el aire que ayer me soplabas en la boca, ese aire lleno de palabras que solo significan algo si tú las gritas en silencio…

Tú caminando hacia la cima de la montaña, buscando respirar aire nuevo que apague la hoguera de besos y celos…


Y así vamos, amor mío, cada uno por su camino, tú jugando a olvidarme y yo jugando a que no te olvido. Mientras, nuestros corazones se quejan de esta pulmonía, que nos deja el alma bañada en este sudor amargo y frío.

15.5.16

{ De cosas inesperadas encontradas en cajas }

Soledad abrió la caja, y lo primero que vio fue un corazón rojo y grande, cosido a balazos, que lloró como un niño al ver los ojos refulgentes de su dueña. 

- ¡Qué alegría me da verte! -le dijo- ¡qué bueno saber que estás viva, que las balas te han convertido en eso que brilla ahora en tus ojos! Ha pasado mucho tiempo esta vez, aunque ya ves, yo no voy a menguar nunca, pero hazme (hazte) un favor sólo: no aprietes el gatillo tú, que eso sí duele, ni vayas regalando pistolas a gente con mirada turbia. Ya sabes que puedes volver a cerrar la caja cuando quieras, al fin y al cabo, cada uno decide cuándo quiere morirse y cuántas putas veces... Volverás a abrirla, mil veces seguro, te lo prometo, aunque tengo una mala noticia, espero no entristecerte... Ya sé que cuando abriste la caja buscabas a la esperanza... Es una pena, siento decirte que no volverá... Se cansó de que no creyeras en ella, se cansó de mostrarte vasos rebosando que tú siempre veías vacíos,  se cansó de mandarte rayitos de sol que entraban por tu ventana para calentarte las pecas, se cansó de hacer florecer amapolas en tus mejillas... Tendrás que aprender a vivir sin ella y no será fácil, te lo advierto... 
El corazón se quedó callado mirando cómo crecía la tristeza a su lado y se instalaba en los ojos de su dueña, ya se podría haber ido ella, pensó, y sin embargo, cada vez está más gorda y ocupa más sitio en esta caja.
Soledad fue cerrando la caja, muy despacio, mientras sentía cómo un sabor amargo se iba instalando en sus labios, ¿vivir sin esperanza?, no podía imaginar nada peor... Sabía ya lo que era vivir sin amor, sabía también qué sabor tenían las decepciones, sabía incluso a qué sabían el odio, la ira, el desprecio, pero, ¿sin esperanza?... 
Cuando estaba apunto de cerrar la caja del todo, el corazón gritó: ¡Espera! Antes de que te vayas, no estés triste, también tengo una buena noticia, ¿ves a ese famélico y minúsculo insecto que se esconde en esa esquina? Ha nacido hoy, se llama Valentía.
Una sonrisa apareció en los labios de Soledad, cerró la caja, ya la abriría, ahora tenía un precioso y famélico insecto al que alimentar, para bien y para mal.

13.5.16

{ Cielo }

Si ya sé, mi amor, que nos cubre el mismo cielo,
aunque el mundo no parase de dar vueltas cuando nos separamos...
Que crear un mundo nuevo, el nuestro,
sería tan fácil como intentarlo,
que además, nos sobran recuerdos, y a mí las ganas...
Y el miedo.
Pero qué difícil, joder,
qué difícil escuchar Dos gotas sin acordarme del abismo...

Que mi espejo ahora refleja a otra,
y a mí esta otra me gusta más y a ti seguro que menos.
¿Y tú, corazón? ¿Qué te cuenta a ti tu espejo?
¿Sigues sin matar hormigas o las aplastas con los dedos?

Mi amor, si ya sé, que nos cubre el mismo cielo,
que las mismas estrellas brillan en nuestros universos paralelos,
y que mi espejo favorito son tus ojos casi negros.


Drawing Constellations III (Scorpio) by Andres Gamiochipi

8.5.16

{ Don't speak }

Vamos a jugar a que no somos nada,
a que a mí no me tiemblan las piernas, o más bien las entrañas, cuando me pones carita triste.

Vamos a jugar a que ya no nos queremos,
a que las dudas que tengo en el estómago solo se resuelven con un NO.

Vamos a jugar a enterrar el pasado,
cuando me sangre la costilla en la que clavaste la lanza, le pones una tirita de mentiras piadosas,
y cuando a mí me dé por atacarte, prometo borrar los reproches con perdones que no son.

Vamos a jugar a que no nos gustan otros,
a que el hambre sólo se nos quita con nuestros cuerpos,
aunque veamos destellos de babas anhelando platos que no saben a hogar.

Vamos a jugar a querernos,
aunque sepamos que es mentira,
alimentemos este cadáver con recuerdos demasiado bonitos como para extinguirse con una incineración.

Vamos a jugar a jodernos hasta llegar al punto en que estábamos,
que es el único posible cuando ha habido tanto amor.

O si quieres, vida mía, jugamos a ser sinceros y si la verdad duele...
ser sombra de lo que fuimos creo que es mucho peor.   

7.5.16

{ A veces sí es cuestión de tiempo }

Duda de quien te diga "te quiero" tan rápido como se dice "perdón" al pisar un pie de un desconocido en una discoteca abarrotada, porque probablemente acabará pidiendo "perdón" tan rápido como dijo "te quiero" después de aplastarte el corazón con un  pisotón intencionado. 

20.4.16

{ Jugar con fuego }

No juegues con fuego, no juegues que tú eres de las que no sabe quedarse al calorcito, que te metes en la hoguera de pleno, y ya está bien de llagas.
No juegues con fuego, que a lo que tú crees que son cenizas, les basta un soplo de aire o una mirada para convertirse otra vez en una hoguera crepitando, y la que crepita es tu alma diciéndote que pares, que no lo resistiría otra vez.
No juegues con fuego bonita, hazme caso por favor, que lo que tu cuerpo está pidiendo a gritos es un vasito de agua.
No juegues con fuego, o al menos no juegues con ese fuego, que yo aún te miro alucinada preguntándome cómo pudiste sobrevivir al incendio o, mejor dicho, al infierno.
No juegues con fuego, que ya has estado ahí, que yo no soportaría verte otra vez en el mismo sitio, con las mismas heridas, con la melena chamuscada recogida en una trenza en cuyos recovecos se esconden todas tus penas lloradas... ¡Que te ha costado mucho soltártela!¡No juegues con fuego!
No juegues con fuego pequeña, que una vez pudo apagar el incendio, que los quejidos desgarrados de tu corazón se escuchaban seguro en su casa, y decidió derramar tres cántaros rebosando en tu puta cara, sin dignarse a mojarte los labios con una mijita de agua.

No juegues con fuego, que es tu carne, que es tu cuerpo, que es tu casa...

Pero si quieres quemarte... Adelante, adelante, aquí estaré yo para darte sorbitos de agua, para peinarte la trenza quitándole liendres de pena, poquito a poco y sin que te des cuenta, para curarte las llagas con noches de ron y lágrimas, para aguantar tus alaridos de tigresa enjaulada y abandonada, para no decirte nunca: ¡Te dije que te quemabas!

16.4.16

{ Contradicción }

Después de leer a Storni me he sentido loba y oveja. No sé cuál me avergüenza más... si la loba que a veces se pone el traje de borreguito y se siente cómoda  (hasta disfruta y fantasea con seguir al rebaño) o la oveja asustada que sólo tiene ojos y alma de loba, y es una oveja negra al fin y al cabo.


(...)
A veces la ilusión de un capullo de amor
Que yo sé malograr antes que se haga flor.
Yo soy como la loba,
Quebré con el rebaño
Y me fui a la montaña
Fatigada del llano.